Día 3: El día que vimos el Taj Majal

Pagar cerca de 8 euros la noche de hotel tiene sus consecuencias, y eso lo supimos cuando vimos un ratón caminar por el medio de la habitación, el supuesto aire acondicionado no enfriaba, al abrir las ventanas entraba un olor a cloaca insoportable y la ducha no tenía agua caliente. Conclusión: a las 6 de la mañana, sin haber dormido, teníamos las mochilas hechas y estábamos buscando otro hotel.

mirando el Taj Majal
Lo conseguimos

A las 7 de la mañana y con agua fría nos duchamos para salir a lo que vinimos: visitar el Taj Majal. Caminamos un poco hasta encontrarnos con un señor que en un perfecto hindi nos ofreció su rickshaw para pasearnos por los monumentos de la ciudad.

El primer lugar donde nos dejó fue la entrada del Taj Majal, caminamos un poco por un sitio sin vacas ni vendedores y al fin llegamos, levantamos la vista, respiramos profundo y lo vimos, blanco, grande, imponente, el Taj Majal estaba frente a nosotros y con él el sueño de todo viajero. No lloramos, pero estuvimos a punto. Nos hicimos decenas de fotos, paseamos por dentro (descalzos porque no te dejan llevar calzados) y después de gastarlo con la mirada salimos a buscar a nuestro chófer.

Cuando llegamos el señor se había multiplicado, sin saber de dónde apareció un «amigo» que le ayudaría a hacer el viaje y repartirían a los pasajeros dividiéndose el dinero. Entre los dos nos llevaron al Fuerte Rojo, el Baby Taj, el río Yamuna donde las vacas se bañaban y nos devolvieron al hotel después de unas cuantas horas de recorrido.

la sombra
A veces no son más que eso, una sombra

El sueño eran tan grande que tras una ducha al fin pudimos dormir antes de ir a comer al mismo restaurante donde cenamos la noche anterior y de nuevo arroz aunque esta vez pedimos uno con un poco de curry con coliflor y patatas.

La tarde fue un poco más tranquila, compramos unas manzanas, buscamos alguna que otra cosa que necesitamos para el viaje y terminamos en una oficina donde te alquilan taxis con conductor por todo un día para que mañana nos lleve a dos pueblos cerca de Agra, uno de ellos donde nació el dios Krishna, una historia que esperamos contar mañana.

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26 comentarios

  1. Al final entonces cambiásteis de hotel??? Y cuál es ese hotel tan maravillosos con vecinos incluidos? Lo digo para tenerlo en cuenta.
    Aunque la India no es un país que me atraiga, reconozco que tengo entre mis destinos a visitar el Taj Mahal porque debe ser una auténtica maravilla.
    Saludos

    1. Cuando termine con la cr’onica publicar’e una gu’ia para que quien quiera hacer India de norte a sur en 3 smanas pueda seguir nuestros pasos y ah’i te recomendar’e que no vayas al INN India Guest House ;)

  2. Fíjate que nosotros vimos el Taj Mahal casi el último día de viaje y, después de todo lo que habíamos visitado, no nos llamó tanto la atención.
    Eso sí, visto en perspectiva, después de un año, reconocemos que es una maravilla.
    ¡Seguid disfrutando!

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