Mi paseo por Potes

“Potes es una ciudad grande, tiene más de 1.500 habitantes”, me dice un abuelo que se detiene en uno de los pocos semáforos que hay. El hombre de arrugas en la frente y pasos cortos tiene razón: el pueblo es grande si lo comparamos con algunos otros que no pasan de los cien pobladores y por los que ya habíamos pasado antes. Él sigue su camino y yo me pregunto por qué me parece que hay tanta gente en ese conjunto de casas bañado por los ríos.

Visitar Potes, Cantabria
Potes, un pueblo encantador

Potes tiene campo, tiene casas que se esparcieron en el monte como semillas en el campo y en el casco urbano no se ven tantos pobladores, pero sí mucha gente. Sigo caminando un poco más y llego hasta la oficina de correos. Luís, un hombre de bigote fino y sonrisa prominente me atiende en la acera; está tranquilo tomando el sol pero lo interrumpo porque buscaba un sello para una postal.

Luis me explica que es sábado, que se irá pronto a casa y que potes está como un hormiguero. “Los fines de semana siempre hay mucha gente y eso nos hace bien”, me dice mientras vuelve a la acera a tomar el sol. El pueblo no es grande, pero recibe las visitas de fines de semana como si de lluvia para el campo se tratara, el turismo es una de las fuentes de ingresos más importantes de este lugar.

Bastones en Potes
Los bastones esperando una mano

Me detengo en una de sus esquinas, miro cómo los visitantes de diferentes sitios de Europa llegan atraídos a Potes por el microclima mediterráneo, por ser una zona regada por los ríos Quiviesa y Deva, llegan atraídos por sus bebidas sacadas de los campos de vides, por su orujo y, por qué no, por su gente tan amable.

Caminando por sus callejuelas me encuentro con bares y restaurantes llenos, sidras de la zona, cocido montañés, carne de la mejor y pescado fresco del cantábrico se ofrecen en platos suculentos que emanan olores que envuelven el alma y abren el apetito.

Antes de ir a ver la Iglesia de San Vicente doy unas vueltas por la Villa de Potes, mientras siento el ruido del correr del río no dejo de observar la Torre del Infantado que anuncia una exposición permanente sobre “El cosmo del beato Liébana” y cuando piensa que allí concluiré mi recorrido, el cartel me arroja como una lanza al medio de los ojos el prometedor mensaje “Aquí empieza todo”.

Balcones floridos en Potes
Los floridos balcones de Potes
Callecitas de Potes, Cantabria
Callecitas de Potes, Cantabria
El paseo de una abuela en Potes
El paseo de una abuela en Potes

Mira más sobre España

Sesión de yoga y meditación mientras viajamos

rimer plano de una mujer meditando en un viaje de meditación a Ibiza.

Viaje de meditación a Ibiza

Persona meditando en los mejores retiros Detox en España.

Estos son los mejores retiros detox en España

Vista de la arquitectura de Barcelona

Consejos para un viaje corto a Barcelona

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *