Spanish Harlem

Cómo es el Spanish Harlem, la zona más latina de Nueva York

Salir de la 116Th Metro Station es recibir una bocanada de aire latino en pleno suelo estadounidense. Las aceras están llenas de puestos callejeros de frutas, tacos y comidas fritas, los carteles están escritos en español y hasta en las señales de tráfico oficiales se usan dos idiomas: esto es el Spanish Harlem, la mayor comunidad hispana de Nueva York y una de las más grandes de Estados Unidos.

Spanish Harlem

«Yo llevo 30 años acá y esto ha cambiado mucho últimamente», me dice José, un uruguayo que trabaja en Milanos, un pequeño local de comida rápida donde no paran de entrar los comensales y a nadie se le ocurre hablar en inglés. José tiene razón al decir que ha cambiado la zona, lleva muchos años cambiando.

East Harlem, Spanish Harlem o, el mucho más popular El Barrio, son algunos de los nombres que recibe esta zona del noreste de Manhattan. Pese a que ahora reina el alma latina esto no siempre fue así: a principios del siglo pasado convivían inmigrantes de todas partes del mundo hasta que los italianos del sur y de Sicilia comenzaron a pisar fuerte a tal punto que se lo llamó el Harlem Italiano. En los años 20 llegaron los primeros puertorriqueños pero no fue hasta pasada la Segunda Guerra Mundial que aparecieron más latinos. Los italianos fueron mermando, moviéndose a otras zonas y dejaron paso a todos los que llegaban desde el sur.

Muy pocas cosas quedan con aroma a Italia. Sólo pueden verse algunos clásicos como el restaurante Rao’s o el Patsy’s Pizzería la cual abrió sus puertas en en 1930 y paradójicamente hoy allí cocinan y atienden mexicanos en una clara señal de la metamorfosis que atravesó el área.

Un paseo por dentro

«Aguacatito rico señora», se escucha a un hombre con acento mexicano inmediatamente al entrar a El Barrio. Sigo unos pasos más y mientras espero cruzar la calle un coche que brilla por todas partes deja marca de su presencia con la música saliendo por las ventanillas bajadas y sus ocupantes moviendo la cabeza al ritmo del reggaeton.

En la 117Th con la Segunda unos diez hombres esperan en la acera, agachados, algunos fuman mientras otros comen un bocadillo. Todos esperan que llegue una camioneta y escoja quién trabajará por unos dólares.

Los dejo atrás deseándoles suerte y me meto en un sitio a comprar algo de fruta. Intento hablar en inglés al atravesar el umbral y me vuelvo a dar cuenta que es inútil al escuchar un «dígame» con acento centroamericano. Se lanzan a hablar sin preguntarte nada, aquí todo es latino y si no lo es parece extranjero.

Caminé un domingo por la noche por la 116Th y pasé frente a «Cuchifritos, los mejores fritos de El Barrio» para confirmar que se trataba de uno de los lugares más concurridos por los locales donde encuentran todo tipo de frituras hechas en el momento con aceite de momentos inmemoriales. No me atreví con nada de lo que me ofrecían y seguí caminando hasta encontrar a un hombre que dormía en una silla de oficina en en centro de la acera. El señor parecía muy concentrado en algún sueño así que pasé sin hacer mucho ruido.

A las 10 de la mañana del lunes el señor seguía allí en la misma posición, en la misma silla, en la misma mitad de la acera aunque, imagino, con un sueño distinto. Volví a dejarlo con su tarea porque me llamaron la atención unas piñatas colgadas sobre unas frutas. «Te gustan las piñatas mijo? A todo el mundo le gustan. Pasan los americanos, los de mochila y todos le toman unas fotos. Tengo más pero como va a llover no las saco sino le tomabas más fotos para que queden bonitas», me dice la dueña de estos animales de papel a los que trata casi como si fueran hijos.

He pasado varias veces por ese barrio empapándome del alma intrépida de los inmigrantes, de la naturalidad de sus habitantes y sobre todo de cómo han cambiado la imagen de Estados Unidos en un abrir y cerrar de ojos, un paseo del cual no me arrepiento y que todo viajero que quiera salir de los tópicos debería hacer.

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6 comentarios

  1. me resulta curioso, parece increíble, cada vez que quiero leer un blog de viaje todos acaban hablando de Nueva York, y encima este septiembre dos familiares muy cercanos han estado de vacaciones allí… casualidad o una señal para que mi próximo destino sea ese?

    muchas gracias por el artículo, me ha parecido muy interesante, lo anotaré en mi agenda por si finalmente realizo ese viaje a la ciudad que nunca duerme

    un saludo

    1. A mi me pasaba lo mismo. Ahora seguimos nuestra ruta por Canadá así que cuando escriba de ello espero crearte ilusión también. Es muy bueno contagiar nos las ganas de viajar ;)

  2. Muy interesante este sitio, que desde luego no es de los más turísticos de nueva york. Yo estuve por 5 días principalmente por la gran manzana visitando lo más típico, pero para la próxima me gustaría visitar este tipo de sitios menos conocidos. También hice un pequeño itinerario Saludos!

  3. VIVÍ EN EL BARRIO EN EN 114 EAST 108 ST., ENTRE LEXINGTON Y PARK AVE. ESTUDIÉ EN PS 108. Y ASISTÍAMOS AL GOOD NEIGBOR CHURH EN LA 106. ADEMÁS ASISTÍAMOS AL SALVATION ARMY EN LA 125. AÑOS 52 – 57

    ME QUE PUBLICARA FOTOS DE ESA ÉPOCA DE ESAS CALLES.

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