Bicileta en el atardecer

7 cosas que aprendí al viajar en bicicleta

No soy una excepción. Este loco mundo me ha hecho cambiar en tantas cosas y una de ellas ha sido la manera de viajar. Ahora, con los límites extremos puedo viajar en bicicleta y me permitió aprender cosas nuevas.

Hoy te voy a hablar de lo que aprendí al viajar en bicicleta pero no desde un punto de vista práctico. Hay un montón de vídeos y artículos que hablan de ellos y algunos muy buenos. Hoy te quiero hablar de algo más filosófico.

Hacer un viaje en bicicleta puede significar irte a dar la vuelta al mundo como puede ser hacer unos pocos kilómetros desde tu casa, hasta donde la fuerza y el confinamiento te lo permitan.

Yo vivo en Escocia hace casi 8 años. Aquí el confinamiento ha sido un tanto duro (estoy siendo bueno sin decir que les ha ido de las manos y nos encerraron por meses de manera un poco extrema) y lo que podíamos hacer es limitado.

Descanso en un viaje en bicicleta

Las limitaciones han hecho que los viajeros saquemos a relucir nuestra creatividad. Algunos han acampado en sus jardines, otros salieron a hacer turismo local y en algunos casos, como el mío, cogimos la bici y salimos lo más lejos que pudimos.

Viajar en bicicleta

No es la primera vez que hago viajes en bicicleta, pero sí la vez que lo hago de manera más constante y organizada.

Cuando era más joven hacía algunos viajes no muy lejos y volvía en el día. En ellos aprendí algunas cosas que había olvidado y que ahora han vuelto a la memoria.

Antes de contarte lo que he aprendido al viajar en bicicleta quería animarte a que, si puedes, lo hagas.

No hace falta tener una super bici, ir a recorrer el país entero o tener que subir montañas. Tampoco tienes que ir en un pelotón o en competencia con nadie.

Bicicleta en un campo

Yo me considero un ciclista normal. No uso ropas especiales ni tengo una bicicleta de miles de euros. Pero hay algo que sí hago siempre: hacer cosas que disfruto. Porque de eso se trata, de pasártelo bien.

Lo que aprendí viajando en bicicleta

Creo que si llegaste hasta aquí es porque te gusta leer o porque están pensando en hacer un viaje en bici, aun cuando no sea largo. Aquí están mis aprendizajes y, debo advertirte otra vez que no se tratan de aprendizajes prácticos, sino más bien emocionales, relacionados con la vida misma.

Enfocarte en el ahora para crecer

Antes, cuando tenía que subir una cuesta miraba el final y me cansaba mucho más. El final se veía lejos y el esfuerzo era inmenso. He aprendido que si me enfoco en lo que estoy haciendo en ese momento es más simple. Miro a los lados, al pedal o cerca. El esfuerzo físico sigue pero la meta llega antes. Es de las mejores cosas que aprendí.

El esfuerzo tiene recompensa

¡Ay! Las cuestas, amigos míos. Las piernas arden, el aire falta y el sudor te corre por la espalda aun con temperaturas bajo cero. Pero toda cuesta significa un descenso sin esfuerzo. El trabajo que cuesta llegar a un sitio se recompensa con un premio.

Somos uno con el medioambiente

Hay zonas donde puedes ir en bici sin estar rodeado de ruidos de carreteras. Los coches y las ciudades quedan un poco alejadas. Piensa en esos “caminos de cabras” o los típicos senderos por donde no pasan vehículos de motor. Ahí es donde sientes que tu medio de transporte no solo puede ser divertido, sino que te integra a ti mucho más con el medioambiente, casi sin alterarlo.

Sientes que viajas de verdad

Cuando me meto en un avión no siento que viajo. Es como una especie de teletransporte donde me movieron el mundo de afuera pero yo sigo en el mismo sitio. La sensación de traslado se difumina. Viajar en bicicleta es diferente. Puedes ver cómo te transportas de un lugar a otro y llegar a una ciudad nueva te hace sentir como un viaje de esos que se hacían hace cientos de años.

Conoces muchas personas

Y en medio de la pandemia aún hay gente que a dos metros de distancia te habla. Hay algunos que te ven en una bici cargado de cosas y te preguntan dónde vas o, sé de casos, donde se ofrecen a ayudarte si necesitas algo. Entre ciclistas, además, hay una conexión especial. Te saludan sin conocerte o están dispuestos a echarte una mano si te encuentras con alguna dificultad.

Tu cuerpo y tu mente se conectan más que nunca

Esto es mucho más difícil de explicar y tal vez tengas que experimentarlo por tu propia cuenta. Hay una integración profunda entre cuerpo y mente. Tu mente le habla a tu cuerpo y tu cuerpo le responde. Es una comunicación única que no la había visto en otro momento. Además que te sentirás mejor al generar serotonina y dopamina.

Es una especie de meditación sobre ruedas

Cuando las distracciones como coches o personas se apartan y el sitio lo permite puedes viajar en una paz tan profunda que no piensas en nada. Vives el momento y puedes practicar mindfulness al viajar que te ayudará mucho en el trayecto.

Mira más sobre Viajes

Candados en la ciudad de París

¿Por qué las ciudades se parecen cada vez más?

Vistas del Coliseo Romano en el atardeer.

¿Podremos viajar en 2021?

Vista de la arquitectura de Barcelona

Consejos para un viaje corto a Barcelona

Vista interior el techo de la casa Batllo

8 sitios que ver en Barcelona en un fin de semana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *